Saludos, este 2012.
Ha pasado mucho tiempo desde nuestra última publicación. Muchas cosas se han dado para los que hacemos y mantenemos esta bitácora, cosas buenas y otras que no lo son tanto.
Diseño LatinoAmericano

Estudiar o no diseño
Las razones que esgrime el video son directamente un golpe en la cara a nosotros los que alguna vez nos quejamos de las remuneraciones bajas que percibe un diseñador en nuestros países, pero al mismo tiempo deja una camino claramente pintado a esforzarnos más por ser reconocidos dentro de toda la sociedad y no simplemente como un bien de consumo de las clases altas.
No puedo dejar de pensar en el siguiente cuadro: Un padre desesperado porque su hijo le dijo que quería ser diseñador, tecleó en el buscador: "¿estudiar diseño o no?" y el resultado le condujo a éste blog, revisa el video y se llena de miedo por lo que puede pasar con su hijo. Con un poco de curiosidad lee lo que está mas abajo del video, buscando tal vez más respuestas. Y claro las halla en la zona de comentarios.
El primer comentario es el mío y la respuesta a la pregunta es simple: Es como estudiar leyes o no, un doctorado en medicina o no, un pregado en Danza contemporánea o no.
Hay que tener pasión por lo que se hace. La pasión genera ideas, genera fuerza, crea lazos con la profesión, crea amor a los resultados que salen de nuestras cabezas y que se plasman sobre soportes innumerables.
¿Es rentable el diseño? Pues sí, claro nos toca trabajar más para conseguir más, pero si se hace con pasión el problema se acorta.
Aquí pueden hallar el Post original
Macabro plan

Estaba navegando por los sitios de diseño que frecuento, uno de ellos hacía referencia a un macabro plan que se estaría gestando para hacer la vida a cuadritos a cuanto diseñador se atreva a salir a busacar el sustento diario o simplemente cruce por la esquina.
Y es que el plan está tan bien estructurado que puede ser perfectamente un diseñador resentido o uno de nuestro clan que tiene la receta perfecta para lidiar con los clientes. Me permito hacer entonces hacer "copy and paste" para mostrar el manifiesto acerca del exterminio de los diseñadores:
“Como todos saben, los diseñadores gráficos son la razón por la que hay tantas guerras y caos en el mundo. Se meten en nuestras mentes con los mensajes subliminales que usan en sus diseños, nos obligan a gastar nuestro dinero en productos inútiles, nos llevan a la depresión y a cometer actos violentos y claro, la mayoría de los diseñadores son comunistas.
Así que para salvar al mundo de los malvados diseñadores gráficos he creado esta lista de cosas que podemos hacer para asegurarnos de acabar con ellos y obligarlos a dejar su profesión… por siempre!!!!
1- Microsoft Office. Cuando tengas que mandarle un archivo a un diseñador grafico asegúrate que este hecho en algún programa de Microsoft Office, versión para PC de preferencia. Si le tienes que mandar imágenes asegúrate que estas estén incrustadas en un archivo de Office como Word o PowerPoint, esto lo volverá loco. No se te olvide bajarle la resolución lo mas que puedas a la imagen de esa manera tendrá que llamarte para pedirte una en mas alta resolución y cuando lo haga, mándale una aun más pequeña. Si usas email para enviársela olvida adjuntar el archivo un par de veces.
2- Fuentes. (Tipos de letra) Si el diseñador escoge Helvética, tú pídele Arial. Si él escoge Arial pídele Comic Sans. Si él escoge Comic Sans quiere decir que ya está medio loco y tu misión será más fácil.
3- Más es mejor. Digamos que mandaste a diseñar un volante. Los diseñadores gráficos siempre tratan de dejar espacio en blanco por todas partes: usan márgenes grandes, mucho espacio entre letras y entre las líneas de un párrafo. Ellos dicen que esto hace que sea más fácil de leer y que el diseño se verá más limpio y profesional. Mentira! La razón por la cual hacen esto es para que tu documento sea más grande y costoso. ¿Por qué hacen esto? Porque los diseñadores gráficos odian a la gente… también comen bebes…crudos.
Así que pídele al diseñador que use márgenes pequeños y el texto lo haga muy pequeño. Que use muchos tipos de letra y de esos dibujitos que vienen predeterminados en los programas de Office. Ellos trataran de defender sus razones pero no te preocupes, al final tú eres el cliente y tienes la razón.
4- Logotipos. Si le tienes que enviar un logotipo a un diseñador para algún proyecto asegúrate de seguir el procedimiento de mandar imágenes detallado en la regla #1 o mejor aun, dile que lo baje de Internet o mándaselo por fax. Una vez que el pobre diablo logre recrear tu logo en el diseño pídele que lo haga lo mas grande posible. Por otra parte, si quieres que te diseñe un logotipo personalizado haz tus propios bocetos en una servilleta o pídele a uno de tus sobrinitos que lo dibuje por ti. El boceto tienes que estar lo MENOS detallado posible. Entre menos entienda el diseñador mejor porque así lo obligaras a hacer mil cambios después. Nunca aceptes la primera propuesta que haga ni la novena. Pídele que meta una foto en el logotipo, letras en 3D con degradados de arco iris y que use por lo menos tres tipos de letras.
Cuando te entrega la décima propuesta dile que te gusto mas la segunda pero que se parezca a la quinta usando los colores de la séptima. Esto es cruel pero recuerda los diseñadores gráficos son la causa numero uno de cáncer en nuestro país.
5- Usa tus propias palabras. Cuando le describas un proyecto a un diseñador asegúrate de usar términos que no significan algo como por ejemplo: “Quiero un diseño súper padre” o “que se vea bonito”, “que vibre”, “algo espectacular”. Si lo prefieres usa términos contradictorios:“colorido pero en blanco y negro”“conservador pero extravagante ”Hacer esto pone al diseñador un paso más cerca de la locura y mas lejos de querer seguir ejerciendo su profesión.
6- Colores. La mejor manera de escoger colores para tu diseño es al azar. Puedes escribir los colores que más te gusten en papelitos y echarlos en un sombrero y escoger a ciegas. Los diseñadores sugerirán que escojas dos o tres cuando mucho pero no te dejes engañar ellos quieren sabotear tu trabajo, escoge cuantos colores quieras y si quieres cambiarlos a la mitad del proyecto estas en todo tu derecho.
7- Fechas límite. Cuando el diseñador te pida que apruebes el proyecto, tomate tu tiempo. No hay prisa, tomate dos o tres días hasta una semana si quieres siempre y cuando justo un día antes de vencer el plazo de entrega del proyecto le digas al diseñador que tiene que hacer mas correcciones y cambios. Esto probablemente hará que el hígado del diseñador explote pero ¿qué más da? Ellos son responsables de los ataques terroristas que ha sufrido nuestro país últimamente.
8- Acábalo!! Después de aplicarle todo lo de esta lista a tu víctima, el diseñador, por naturaleza humana (está por determinarse si son humanos o no) se sentirá un tanto inseguro. Para ahora se dará cuenta de que no puede satisfacer tus necesidades y abandonara toda esperanza de ganar un argumento contra ti y hará todo lo que le pidas sin respingar. Si quieres tu diseño en amarillo canario con letras naranjas lo hará.
Es fácil pensar que después de todo esto has ganado la guerra contra los diseñadores pero recuerda que la meta es que el diseñador se retire del negocio. Así que prepárate para darle el golpe mortal. Cuando se estén haciendo las decisiones finales sobre los colores, el texto, las imágenes, etc. Dile que te sientes defraudado por su falta de iniciativa, que él es el diseñador y debería ser él quien tome las decisiones usando su experiencia y talento, no tú.
Dile que esperabas mas iniciativa y consejos de su parte y que ya estas harto de su falta de creatividad y que de ahora en adelante tú harás tus propios diseños en Microsoft Publisher o Word en vez de pagar por sus servicios. Después de esto puedes estar seguro de que en el mundo habrá un diseñador grafico menos del cual cuidarse.”
Básicamente ahí termina el manifiesto. Al terminar de leerlo, ¿no sienten que este plan ya está en marcha?
El texto se lo debemos a Isopixel.
Afiches en contra de la prostitución

Navegando por el Internet, encontré una página que muestra los resultados de una competencia mundial de afiches, el tema bastante en boga en el presente:
La explotación (sexual) o esclavitud de mujeres y niños.
El fenómeno del mercado del sexo y del turismo sexual, a estado en conversaciones y debates los últimos 15 años en todo el mundo. Documentales, videos, fotografías, crónicas escritas han abordado el tema.
Y es que lastimosamente este hecho esta conviviendo con nosotros y por ello se vuelve común y deja de impresionarnos.
La falta de acciones en contra del sexo como mercancía ha hecho que muchas mujeres y niños sean tratados como objetos y el fenómeno de las fronteras abiertas ha hecho que muchas de éstas personas caigan en la prostitución cuando salen de sus países buscando un mejor futuro.
La falta de libertad no está asociada siempre con la prostitución, pero se puede establecer el abuso, las malas condiciones de trabajo, la pobreza y la desesperación como la catapulta para la venta del cuerpo.
Las palabras se quedan cortas si las comparamos con la gráfica, ciertamente muchos de esos afiches sobrepasan los discursos, así que dejando las letras a un lado una pequeña muestra de los afiches:





Para ver los demás afiches de la competencia el link está acá:
Ideas y representacion.

El link llego a nostros gracias a Gromiko.
El segundo es el ganador del concurso de diseño de Peugeot, el ganador es un muchacho de 20 años. Sabemos que es un auto concepto, pero esperamos verlo por la calle un rato de estos o mejor aun tenerlo en nuestro garage (cochera). El link desde la página de Peugeot
Hay que comentar que está abierto el concurso para este año. Veamos si encontramos tiempo para dedicarle al auto.
En el Internet se pueden hallar muchos sitios como estos, con ideas de usuarios, ideas desarrolladas por empresas, en fin, prever el futuro es la premisa, la idea el resultado. ¿Acaso es ese el verdadero fin del diseño?¿Preveer el futuro?.
A próposito de afiches.
El cartel busca el impacto y en muchos de los casos busca atentar en contra de su valor comunicativo temporal para pasar a convertirse en póster.
La historia del cartel es extensa, ya que en todos los rincones del planeta se diseñan y se colocan pedazos de papel en las paredes, con distinto formato, con diferente técnica, siempre con una intención muy dentro de si.
En estos tiempos gracias a las avances en comunicaciones podemos participar en concursos de afiches, que, a más del premio –metálico o no- pueden hacer que nuestra pieza modifique temporalmente el entorno de un sinnúmero de habitantes de una ciudad creando conciencia, informando sobre algo, tocando la sensibilidades, destacando así el valor del diseño. Si alguien se apunta, les comunicamos los siguientes concursos de afiches:
UNESCO y DESIGN 21:
El calentamiento global en estos tiempos es una noticia “pan caliente”. La discusión entre políticos y científicos seguirá sobre el tapete largo tiempo. Este concurso busca una idea de sobre una campaña en la que las personas pueden ayudar a parar el calentamiento global. La idea o las ideas puede ser, impresas, ropa, video, animación, música, etc.
A más la UNESCO y DESIGN 21, además tiene dos concursos de diseño industrial, el uno un objeto lúdico para niños y el otro destinado a la ayuda luego de las emergencias naturales.
ENCUENTRO LATINOAMERICANO DE DISEÑO:
El Encuentro Latinoamericano de Diseño convoca a estudiantes, docentes y profesionales a participar del concurso de afiches “LA MIRADA DE NOSOTROS - LATINOAMERICA HOY”.
Este concurso propone la publicación de un documento te recoja lo mejor de los afiches enviados. La participación está abierta para estudiantes y profesionales del Diseño latinoamericano.
El tema; es acerca de la mirada sobre la actualidad, diversidad e integración del diseño latinoamericano.

PURUHA DEL DISEÑO GRÁFICO:
Sin ser menos importante tenemos la iniciativa de un concurso Universitario de Diseño Gráfico Organizado por la Escuela Politécnica de Chimborazo. El tema es el calentamiento global, un tema como mencionamos arriba, en boga, que permanecerá con nosotros largo tiempo. Las preguntas las pueden dirigir a este enlace y les mostramos el afiche promocional de concurso.
En una próxima entrega esperamos tener una reseña de lo acontecido en ese concurso.
1:(Del ingl. poster). Cartel que se fija en la pared sin finalidad publicitaria o habiendo perdido ese carácter. (DRAE)
Ideoapp “Generando Ideas”

Así el correo electrónico gratuito, los buscadores y el hosting gratuito fueron ideas que ayudaron en esta revolución.
Hoy la revolución toma rumbos nuevos, como la transmisión de videos por el Internet o la pasión por los blogs, la idea de comunidad ha crecido con el concepto de las enciclopedias comunitarias que en una parte de crecimiento han dado pie a la escritura de novelas en fin la lista de evoluciones paulatinas es grande.
Pues bien, haciendo memoria ¿existe algún tipo de aplicación que ha cambiado nuestra forma de usar el Internet? ¿Nos ha faltado alguna?
Si existe una respuesta a la segunda pregunta, tal vez Ideoapp puede ayudar a que se convierta en realidad.
Ideoapp es un concurso de aplicaciones Web, la aplicación ganadora se creará para que la comunidad de usuarios web se beneficie.
Si desean más info acerca de este concurso pasen por:
· Ideoapp
· Blog de Ideoapp
El muro de los lamentos
- Dedicado a quienes más han gastado en mi formación: mis clientes
Como se sabe, el llamado Muro de los lamentos es la parte que quedó en pie del segundo templo de Jerusalén luego de que este fuera arrasado por los romanos. Pero, jugando con las palabras, quisiera darle otro sentido a este título: la idea de que para los diseñadores los lamentos operan como un muro. El muro de los lamentos del diseño gráfico es la barrera de quejas que, anteponiendo la culpa en el lugar del cliente, impide ver las propias fallas y ponerse en el lugar del otro para entender sus razones antes que estigmatizarlo.
He generado una lista de los lamentos más escuchados y procuraré analizarlos tratando de desarmar esta mirada ombligocéntrica. Siguiendo con el tono religioso de la nota, los lamentos son diez, y como pueden ver todo diseñador ha gemido alguno de estos al menos una vez en su vida.
- El cliente elige por "me gusta o no me gusta" (y su gusto siempre es anticuado, vulgar o pretencioso).
- El cliente prefiere la peor opción.
- El cliente quiere el logo más grande (o el texto más grande, o lo que sea, pero más grande).
- El cliente es arbitrario y caprichoso.
- El cliente no me tiene confianza.
- El cliente cambia de opinión todos los días.
- El cliente quiere todo para mañana.
- El cliente mete la mano en mi trabajo (con el MI en mayúscula bold).
- El cliente me destruyó mi diseño (con el ME y el MI en mayúscula extrablack).
- El cliente no comprende el valor del diseño (y compra por precio).
A modo de yapa, un clamor adicional: "la facultad no me preparó para la realidad". Es decir, cuando la culpa no es del cliente es de los maestros y cuando no, de los padres.
Antes de ver estas quejas una por una, tengamos en cuenta una primera cuestión: hablamos del cliente como si fuera un genérico, cosa que definitivamente no es así; pero por otro lado sostenemos que estos problemas son específicos del diseño cuando en realidad tienen que ver con el ejercicio de las profesiones liberales en general. Es decir, somos genéricos o específicos según convenga.
1. El cliente elige por gusto
- Contralamento: ¿Tiene otro parámetro para elegir?
El cliente elige por gusto cuando carece de otros elementos de juicio. Y esto no significa que sea un ignorante, significa que no se los hemos provisto o no lo hemos hecho adecuadamente. A la mayoría de las personas, cuando se les explica algo lo entienden, y cuando no es así es casi siempre porque se les explicó mal. Es más cómodo decir "el cliente no entiende razones", que decir "no entiende MIS razones" que pueden ser insuficientes, inadecuadas o incomprensibles.
Preferimos poner al otro en posición de ignorante cuando lo que sucede en realidad es que tiene una formación diferente a la nuestra. El cliente no tiene ninguna obligación de saber sobre diseño y en cambio nosotros sí tenemos la obligación de explicarle. Y con esto quiero marcar un punto central: la didáctica no es un opcional, es parte del servicio que se espera del profesional.
La alternativa a "me gusta/no me gusta" es generar junto con el cliente parámetros de juicio consensuados. Parámetros que deben basarse no en mis prioridades de diseñador sino en interpretar sus necesidades, respetar su pensamiento y comprender su incertidumbre en relación con el riesgo que afronta.
2. El cliente elige la peor opción
- Contralamento: ¿Quién creó esa opción?
Este es uno de los lamentos que más me llama la atención, porque parece pasar por alto que esa opción peor también la hemos generado nosotros. Más allá de eso, conviene recordar que un proyecto es un proceso. Un proceso dialogado en el que se van descartando unas respuestas en favor de otras, donde el valor en juego es la VIABILIDAD. Unas alternativas son viables, otras no lo son. De modo que:
- el cliente se ve forzado a optar entre varias soluciones, ninguna de las cuales le parece viable, o bien…
- el cliente opta por la opción más viable pero no en términos de gráfica.
En el primer caso conviene recordar que cuando contratamos un servicio profesional, junto con el asesoramiento esperamos recibir una PROPUESTA. Cuando no aceptamos la propuesta y elegimos quedarnos con nuestra idea, es casi siempre porque el profesional no nos convence, en cuyo caso, si es barato le indicamos lo que debe hacer y si es caro buscamos a otro.
El punto es que los diseñadores gráficos proponemos muy poco. Cuando un diseñador dice llevarle al cliente tres propuestas, en realidad esta llevando tres respuestas a la misma pregunta. Proponer significa hacer que el otro se replantee la pregunta, no variarle las respuestas. Cuando la solvencia para proponer no convence es cuando el cliente toma la iniciativa y el control del proceso. Si esto sucede no es necesariamente un caso de personalidad dominante. Créanme, es que algún error hemos cometido.
Luego, entre las propuestas el comitente sí puede elegir una en detrimento de otra. Pero sus parámetros de selección no son sólo de diseño sino comerciales, operativos, financieros, etc.; y si la propuesta sobresaliente en lo gráfico no cumple estos requisitos, entonces no es la mejor propuesta.
3. El cliente quiere el logo más grande
- Contralamento: ¿La pieza cumple con su cometido?
Como decía Knut Yran, a veces el cliente pide un puente cuando lo que necesita es cruzar un río. Normalmente, cuando un cliente dice más grande o más acá o más allá, esta señalando algún déficit de la pieza aunque no sepa expresarlo con precisión. Ese cliente conoce su negocio y sabe algunas cosas respecto de su público.
El asunto es no cerrarse ante la presunta intromisión en nuestra obra y detectar qué es lo que, a los ojos del cliente, está fallando, aunque no sepa cómo expresarlo. No deja de sorprenderme el nivel de obstinación que muchos colegas tienen para defender un resultado ni siquiera estético sino esteticista, por encima de cualquier necesidad operativa.
Algunos diseñadores se amargan porque el resultado final —donde han intervenido las opiniones de otros— les parece estéticamente repugnante, y se ven impedidos de firmar la pieza. Esa estupidez de raíz autoral según la cual un folleto se firma como si fuera un cuadro es una muestra de pensamiento equívoco en nuestra profesión.
Detrás de esto está la lógica del portfolio. En la carpeta (impresa o digital) se ponen sólo las piezas que quedaron más lindas —es decir las que más me gustan—, hayan servido o no. Luego les mostramos ese portfolio a los clientes para que nos elijan y finalmente nos quejamos si juzgan nuestro trabajo según su gusto personal.
4. El cliente es arbitrario y caprichoso
- Contralamento: ¿Los diseñadores no?
Esto me lleva a un asunto que daría para un artículo mucho mayor pues tiene que ver con el estado de la disciplina en general. Mi hipótesis es que el modelo actual de diseñador es en muchos casos (aclaro que estoy diciendo en muchos casos, no en todos y ni en siquiera la mayoría), el de un operador con buenos argumentos.
¿Que quiero decir con esto? La inserción universitaria del diseño ha hecho que cualquier profesional se defina como un comunicador visual dejando atrás al mero operador. Lo cual está muy bien de no ser porque hemos quedado a mitad de camino, como operadores que manejan jerga de comunicadores pero sólo a modo de justificación o como un deber ser vacío y esquematizado. Personas que pueden usar las palabras pregnancia, estrategia o capital marcario pero que no pueden ligar en la práctica el diseño con el negocio del cliente, y cuando producen lo siguen haciendo con una mezcla de habilidad técnica y arbitrariedad autoral. Entender el negocio del cliente y, por sobre todo, entender que el negocio del diseño no es sólo diseño, es otra cosa.
¿Qué nos falta para ser verdaderos comunicadores? Lo que requiere toda comunicación decente: considerar al OTRO. En este caso a un primer otro que es el cliente y lo más importante a su público objetivo, esto es: los clientes de nuestros clientes.
¿Cual es el antídoto contra la arbitrariedad (propia o ajena)? EL TESTEO. La arbitrariedad del cliente se combate con evidencias pero para eso hace falta primero saber testear —cosa que pocos diseñadores se toman el trabajo de aprender— y segundo estar dispuesto a escuchar lo que el testeo diga. Desde luego esta idea no es muy popular entre los diseñadores gráficos porque implica un recorte importante en el propio ego.
5. El cliente no me tiene confianza
- Contralamento: La confianza es un vínculo.
Esto se entronca con el punto anterior. La confianza no es un portfolio. La confianza en cualquier relación profesional es una construcción mutua que requiere tiempo, solvencia, conocimiento, capacidad de respuesta y por sobre todo diálogo.
Lo primero que un diseñador debe saber es escuchar —y preguntar bien— mucho antes que dibujar. El problema (y aquí va otra hipótesis para seguir ganando amigos) es que esta es una profesión que permite ejercer siendo demasiado joven (con un promedio de edad sorprendentemente bajo comparado con los propios clientes). Se egresa demasiado joven de la carrera y se ejerce de modo independiente mucho antes de sumar horas de vuelo.
Esto genera por un lado una inexperiencia de vida, y por otro un aislamiento respecto de la posibilidad de trabajar con otros y aprender lo más importante: a escuchar y saber preguntar. La formación se logra estudiando, ejerciendo y viviendo, y el diseño es cada vez más una construcción colectiva.
Cuando un cliente debe confiar una inversión importante a un profesional, no sólo necesita calidad en la prestación. Necesita saber que está en manos de alguien que le transmite confianza. Es decir, que sabe escuchar y que tiene el entrenamiento como para tomar decisiones —a veces difíciles— en función de lo que escucha.
6. El cliente cambia de opinión todos los días
- Contralamento: ¿Hay un sentido de proceso?
Un proyecto de diseño es un proceso, no solo para el diseñador sino también para el cliente que encarga ese proyecto. El cliente también aprende sobre la marcha y procesa en un ciclo iterativo de prueba y error. Ahora bien, ¿ese proceso está planificado o es azaroso? Y de ser planificado ¿quién se supone que debe planificarlo, el que se presume solvente en el tema (o sea el diseñador) o el inexperto? ¿Cuantos diseñadores entregan al iniciar un trabajo un timeline con los pasos a seguir día por día, incluyendo las dificultades y demoras que van a surgir y que el cliente no tiene por que conocer?
Diseñar es anticipar en sentido amplio. No sólo anticipar la existencia de un objeto antes de producirlo, sino también anticipar todas las etapas del proceso productivo de ese objeto. Clientes rigurosos y metódicos en sus procesos productivos o industriales se convierten en anárquicos en relación con los diseñadores. ¿Por que será? ¿Porque han enloquecido de pronto o porque en sus procesos productivos tienen profesionales capaces de planificar y aquí no?
7. El cliente lo quiere para mañana
- Contralamento: El diseño es parte de un proceso productivo.
Esto va en línea directa con lo anterior. La producción no es un mal necesario con el que un dios vengativo castiga a los diseñadores por ganar dinero fácil. Un diseñador es parte de una cadena productiva y debe asumirse como tal.
Saber cuando cortar un proceso es tan importante como saber resolverlo. La administración del tiempo es el cincuenta por ciento de la buena gestión de proyecto, y es importante considerar aquí los riesgos que cada uno asume. Una imprenta pone en juego un capital técnico, humano y financiero infinitamente mayor al de un diseñador gráfico, con una tasa de ganancia inferior, y un cliente multiplica varias veces el costo del diseño en forma de implementación y puesta en marcha.
Existen también sin duda aquellos clientes que apuran por puro gusto, pero esto se soluciona contrademandando los insumos con la misma urgencia. Si la presión es genuina, vuelve. Si no, es que todo puede esperar.
8. El cliente mete mano en el trabajo
- Contralamento: ¿Quién se lo permite?
En la misma línea del punto dos, cuando un cliente se pone a diseñar es porque se le da el espacio para hacerlo. Y ese espacio sólo se clausura si la solvencia del profesional resulta una inhibición para la intromisión. Participamos cuando sentimos que el otro esta a nuestro mismo nivel o porque su respuesta nos genera un vacío de sentido.
9. El cliente me destruyó mi diseño
- Contralamento: ¿El diseño era sustentable?
Dos cosas en relación con este lamento. Primero, desterrar esta cuestión de ME destruyó, MI diseño. Más allá de la ilusión autoral, hay una razón estrictamente técnica: un diseñador debe analizar sus propuestas antes de llevarlas al cliente y ver si son adecuadas. Para esto hace falta distanciamiento, desapego. Poder analizar el trabajo como si fuera ajeno y criticarlo con imparcialidad. Esto significa que debe aprender a distanciarse del objeto rápidamente. Y si considera que la pieza es un hijo difícilmente pueda hacerlo.
El segundo punto tiene que ver con la viabilidad del diseño. La mayoría de los manuales de normas nunca se implementan por completo. ¿Será porque una conspiración de clientes malvados pretende combatir al buen diseño o será porque esos manuales no contemplan las condiciones reales de la organización y son —en los hechos— inaplicables? La mayor parte de los diseños "destrozados" por el cliente son consecuencia de su intento de adaptarlos —aunque fuera torpemente— a condiciones reales no previstas por el diseñador.
10. El cliente no comprende el valor del diseño y me regatea el precio
- Contralamento: ¿El diseñador sí lo comprende?
Sobre este tema, un solo párrafo en forma de pregunta: ¿Además de repetir de memoria que el diseño es estratégico, cuántos diseñadores pueden realmente demostrar con argumentos y con números cuál es la incidencia real del diseño para un negocio determinado?
Y respecto del regateo: la comprensión del carácter estratégico es independiente del precio. Un cliente puede entender perfectamente que rol tiene el diseño en su estrategia comercial y aun así discutir el precio, como haría cualquiera de nosotros.
Últimamente veo por todos lados métodos para presupuestar, pero no veo ninguno que contemple, como de costumbre, al otro. Un presupuesto no se elabora solamente de modo unilateral, considerando mis gastos y mi tasa de ganancia. Considera también la negociación que tiene que ver con los modos comerciales del otro.
Por último, la madre de todos los lamentos:
La facultad no me preparo para la realidad
- Contralamento: decía Oscar Wilde que después de los veinte años cada quien tiene la cara que merece.
¿Formación de base o conocimiento práctico aplicado? Esa es la disyuntiva de todas las universidades del mundo y en todas las carreras. La mitad de los alumnos se queja de no haber recibido suficiente background conceptual y la otra mitad de no haber obtenido suficiente herramental técnico práctico. Ninguna universidad ha resuelto esto. Y la verdad es que no tiene por qué resolverlo. Uno no es profesional cuando sale de la facultad. Es profesional si trabaja mucho y tiene suerte, varios años después.
El camino que garantiza el respeto y la confianza de los clientes y nos posiciona como profesionales está hecho de formación y aprendizaje permanentes. Para aprender se requieren solamente humildad y desconfianza. Pero esa desconfianza no es respecto de los demás, sino de nosotros mismos, de nuestros prejuicios y de nuestra tendencia a culpar a otros.
Escrito por:
Más sobre bambú


Estos recortes son tomados del Suplemento-Revista dominical: "La Revista" del Diario El Universo. Del día 15 de Octubre del 2006. Este es el link hacia "La Revista"
Caña guadúa o Bambú, fuentes de ingreso.
La iniciativa de tratar bien a la caña, diseñarla, procesarla con el valor que se debe ha generado una industria rentable económica y socialmente.
Como complemento al artículo antes mencionado, tomo el siguiente artículo prestado de el suplemento "Dinero" que trae el Diario El Hoy.



Tomado del suplemento Dinero, del Diaro El Hoy del 31 de Octubre del 2006.
El diseño como forma de vida
Los tópicos son lugares comunes construidos por algún interés, y se sitúan por lo tanto del lado de la ideología, al hacer aparecer como verdad algo que resulta contradictorio bien con otras verdades bien con la tozuda realidad. Los tópicos son verdaderos “ideologemas”. Son además asistemáticos, y por ello pueden mantenerse a pesar de su frecuente contradictoriedad debida a su déficit estructural de sentido. Por la misma razón pueden ser defendidos impunemente, sin sentir la obligación de reconstruir todo un sistema argumentativo, desde una posición concreta que permitiera ser defendida como postura coherente en un diálogo plural.
En estas líneas no se pretende precisamente defender el diseño sólo como una profesión, aduciendo un tópico de signo contrario, sino ante todo de considerar las consecuencias y contradicciones de entenderlo desde unas determinadas formas de aprofesionalidad.
Dos maneras de aprofesionalismo
Una de las maneras de entender el diseño como “una forma de vida”, en lugar de como una profesión (aunque hay que reconocer que se trata de una interpretación algo cínica o perversa de la frase tópica citada), es lo que podría llamarse el “diseñeo”: una forma de ganarse la vida en la que el diseño puede compartir cartel con las más variadas actividades y prácticas necesarias para obtener la supervivencia, vegetativa o espiritual. Es posible que una de las causas haya podido ser la inflación de diseño, derivada de presiones procedentes de ciertas políticas (o “a-políticas”) de empleo (o desempleo: como muchas veces el autoempleo), de modas (“¿Diseñas o trabajas?”), de un efecto llamada basado en la espectacularización coyuntural (acontecimientos feriales y mediáticos de los 90), de una deficiente estructura del sector, etc.
La lógica insuficiencia de ingresos del diseñador por la abultada competencia dentro de la oferta ha podido producir cierto efecto de marginalización de esta práctica, hasta convertirla en un modo más de ganarse la vida, con una fácil y comprensible deriva y apertura de fronteras hacia el autodidactismo y la confianza en la genialidad, es decir, lo contrario de la profesionalidad. Esta desvalorización del diseño puede llevarse con resignación, o bien buscar coartadas y legitimaciones intelectuales tales como el desdibujamiento de fronteras disciplinares, el mestizaje, la democratización de las “artes”, etc.
La posición anterior encaja preferentemente en una práctica del diseño que podría denominarse dispersa, minifundista o individual. Por supuesto que existe también una estrategia profesional con un mercado también propio, como es el de los grandes estudios y el de los grandes clientes (al menos teóricamente, puesto que la realidad muestra su muy reducida existencia en cuanto tales, ya que por lo general se trata más bien de pequeñas y medianas empresas). Pero ese minifundismo es el que copa la mayor parte de lo que sería el diseño real y cotidiano, aquél con el que se tropieza habitualmente.1 De modo que esta supuesta aprofesionalización es de carácter predominantemente cuantitativo, y tiene al menos en la cantidad su cierta importancia.
Otra de las marginalizaciones, entendiendo este término en el sentido de distanciamiento de las prácticas sociales que son tenidas como comunes, es el considerar el estatuto del diseñador como una reserva de sentido para la humanidad. Es el caso del tópico al que se alude al comienzo de estas líneas (en su interpretación más habitual), en el que se niega también la profesionalidad, pero esta vez por arriba, por sublimación: el diseño vendría a ser poco menos que un sacerdocio, una especie de “misión de destino en lo universal”. Según este planteamiento se es diseñador las veinticuatro horas del día, y no sólo en las horas “de oficina”. Se trata de una aprofesionalidad de carácter cualitativo, y, al ser de componente individual, puede extenderse indiferenciadamente tanto en pequeñas como en grandes unidades de producción. Es a esta forma de aprofesionalidad a la que se dedican las consideraciones siguientes.
Las notas de una profesión
Las místicas vitales están reñidas con la racionalización, y la profesionalización es una forma de racionalización que puede desembocar en burocratización. Pero la burocratización no tiene buena prensa, por lo que las posiciones aprofesionalistas, que la rechazan, pueden auto-atribuirse fácilmente más apariencia de sinceridad y verdad. Por eso a veces la confesión de aprofesionalidad tiene buena acogida entre un público al que hay que euforizar con un poco de acracia, bohemia, romanticismo y entusiasmo. Pero antes de rechazar de plano todo tipo de profesionalización del diseño hay que considerar la génesis y motivo de esta configuración social.
Desde el punto de vista de la sociología de las profesiones, cualquier profesión, en particular las liberales, ha venido configurada históricamente por tres notas principales: un núcleo de conocimientos sancionados por la sociedad mediante un sistema académico, una representación ante la sociedad en forma de grupo de referencia y de control, y una transparencia en la manera de recibir compensación por los servicios —cuya fórmula convencional son las tarifas, que pretenden eliminar tanto la incertidumbre del prestatario como la arbitrariedad del prestador.
Los tres elementos configuradores son formas de racionalización social, de paulatinas segregaciones desde estadios próximos al profetismo, al carisma, al chamanismo, etc., hacia sociedades burocratizadas. Su lado negativo es ese “desencanto del mundo” mencionado por Weber, por lo que, a modo de vuelta de lo reprimido, cíclica o permanentemente, vuelven las formas no racionales, y el actual pudiera ser uno de esos momentos.
Por otra parte esos tres elementos pueden adoptar diversas formas, desde las estrictamente reguladas —plan docente, tarifas y colegio únicos— hasta las más desreguladas típicas de la neoliberalización. Además la existencia o no de algún tipo de regulación con la que la sociedad se previene o defiende de posibles perjuicios, indica en cierto modo la atención e importancia que esa misma sociedad otorga a ciertos saberes.
El diseño parece encontrarse hoy en un momento en el que no habiendo llegado aún a la regulación típica como profesión —tradicional reconocimiento social de su valor— se encuentra ya inmerso en una nueva corriente en la que la desregulación y la genialidad resultan más explotables y rentables para el “sistema de la moda” (Barthes): ¿otra manera de apreciar su valor?
De ahí la contradicción de que algunos recientes intentos, tanto de regulación de estudios como de colegiación, aparezcan ya a la vista de algunos como algo mohosos, o con un aire de necesidad tardíamente atendida y con soluciones según algunos ya sobrepasadas, o bien excesivamente condicionadas y privadas de ductilidad.
A pesar de esos intentos de formalización, la configuración social del diseño sigue siendo tan precaria y difusa que es posible que desaparezca como profesión antes de nacer, y que se diluya como un saber básico situable en el apartado del bricolaje, el hobby o la afición. O como simple ejercicio compensatorio de la férrea jaula burocrática. Fácilmente integrable por el sistema social en una franja secundaria y complementaria, como ocio rentable, configurado según el “espejo de la producción” (Baudrillard).2
Frente a los procesos racionalizadores el escándalo ante la profesionalización aparece como un brote de romanticismo contestatario, pero que parece mostrar una doble omisión: la del sentido de la configuración de una profesión (anteriormente descrito), y la del sentido de su pretendida desconfiguración, ya que en general se elude analizar, en cualquiera de los dos casos, cuál es la génesis de cada una de las tendencias “antiprofesionales” (la “vitalista” y la “mística”), a qué intereses obedecen, o a qué se hace el juego bajo apariencias místicas o ácratas que se revelan, por otra parte, como plenamente integradas.
La genialidad sometida
Las dos vías mencionadas referentes al estatuto del diseño, tanto el de referencia cuantitativa (el exceso de oferta) como el de cualitativa (el diseño como sacerdocio), aunque difieren en sus respectivas acomodaciones a la “corriente principal” —una por disolución de sus límites, otra por autoafirmación, por medio de una sublimación trascendente— coinciden en su origen y rendimientos. Ambas proceden de la idea del genio, de conocido origen romántico,3 muy útil cuando es desarrollada por una sociedad de consumo como la actual.
· Lo genial —entendido como facultades diferenciales de la personalidad y no como creatividad genérica aplicada los procesos sociales— se encuentra fuera de toda racionalidad productiva, se sitúa del lado del carisma, y sirve de complemento a aquel encanto perdido por la racionalización y la burocratización de la sociedad señalado por Weber.
· Lo genial tiene carácter espasmódico e incontrolado, para cuya aceptación o rechazo no se exige tampoco ninguna racionalidad; lo que lo aproxima a las prácticas de “precariedad laboral”, en gran parte sustentadas por el abuso, por parte de la demanda, del complemento natural de la genialidad: el narcisismo o el malditismo romántico que actúan como compensación simbólica y afectiva.
· La genialidad es constreñida a situarse como un ejército de reserva de ideas, perfectamente coherente con la obsolescencia programada desde una racionalidad del consumo y no de la sostenibilidad, es decir, desde el “sistema de la moda”.
· Y, por fin, los recambios cosméticos, generados desde la genialidad entendida como creatividad sometida, se efectúan por lo general en el campo de la estética de consumo, cuya satisfacción encubre ampliamente los posibles requerimientos de otros cambios más radicales.
En todos los casos se omite toda una serie de requisitos técnicos mediadores —muy poco románticos— de acomodación e interfaz con los sistemas de reproductibilidad mecánica y con el usuario, tan típicos de la etapa histórica constitucional del diseño; con lo cual la posición del diseño como misión se acerca decidamente al paradigma genial-artístico. En consecuencia también se suele alegar que, como el arte, el diseño no se puede enseñar.
Pero la genialidad y la creatividad deberían ser cualidades inherentes a cualquier actividad, y no exclusivas del arte o del diseño. Incluso las ciencias, consideradas convencionalmente como más duras, saben cuánto los sueños, la retórica o la chispa pueden ser claves (sin que sea necesario referirse a la “creatividad contable”, a la “maquinación para alterar el precio del dinero”, etc.). Pero de hecho lo que se opera es un secuestro de la creatividad por una instancia monopolizadora. La hipotética verdadera creatividad está domesticada a través de su limitación a la creatividad estética.
El habitus profesional
Más allá de lo que puede significar como idea romántica, como método euforizante para presentaciones en que se quiere que la profesión se asemeje a los cuentos de hadas, la idea del sacerdocio diseñístico pierde vigor y especificidad cuando se advierte que es un recurso extensible a cualquier profesión (que no es lo mismo que a cualquier trabajo, aunque la mistificación del trabajo también se haya empleado como método de alienación).
Lo que se quiere mostrar como diferenciador y exclusivo del diseño cuando se quiere hacer de él una forma de vida en lugar de una profesión, no es sino lo que en cualquier profesión se suele llamar hábito especializado o incluso deformación profesional. Es lógico que cualquier profesional esté atento a lo que le atañe, vea el mundo desde una perspectiva especializada y, en parte precisamente por eso, sea capaz de ver lo que otros no ven y prestar un servicio para el que sus conocimientos y constante observación y aprendizaje le facultan. Ante un arco gótico un esteta ve preferentemente forma, un ingeniero ve soluciones, un arquitecto ambas cosas o quizás alguna más.
Aparte de ese rasgo de polarización de las facultades, debida al interés personal o a la especialización, la pretendida homogeneidad de la vida de un profesional, no es sino una construcción que no resiste su confrontación con la realidad sino en formas de personalidad mermada o alienada. Un profesional, por mucho que su vida esté teñida desde la perspectiva particular de su dedicación, no es sólo profesional. Por lo regular, dedica a su profesión una parte de su tiempo en forma de horario, sea éste mayor o menor, estrictamente determinado o flexible. Pero además de profesional es ciudadano, padre o madre, aficionado a la poesía, activista político o viajero.
La economía del carisma
La explotación de la misión profesional como unidimensionalidad, es también precisamente una de las formas de racionalización de esa genialidad y de ese carisma por parte de algunas instancias de una sociedad que también necesita, dentro de su sistema, un tratamiento objetualizado del carisma y de la mística. Se trata en cierto modo de un “carisma manufacturado” (Salvador Giner - M. Pérez de Yruela) e interesado.
Ese planteamiento unidimensional es un síntoma y un reforzamiento de la cosificación y privatización de la vida contemporánea, del cierre limitado y funcionalizado. Confirma una brecha estructural, experiencial y conceptual entre lo público y lo privado, entre historia o sociedad e individuo, un hiato cuyo cierre hay que simular. Es quizás una forma de enajenarnos de lo que debiera ser nuestro propio discurso, múltiple y consciente. De nuevo hay que decir que este discurso debiera continuarse con el correspondiente a la relación entre espacio público y privado, con el de la política como lugar del espacio público de la pólis, y por tanto muy lejano a cualquier ensimismamiento místico.
La posición descrita y analizada podría pasar como una simple manera de hablar, una simple retórica coyuntural, un sistema de refuerzo afectivo o de autoafirmación simbólica, un tópico, en suma, al que no hay que dar tanta importancia, pues remitiría a posiciones tan individuales e intrascendentes como el gusto personal. Pero de hecho esos posicionamientos aparentemente individuales tienen relevancia, ya que, en sus consecuencias, descubren y definen intereses aparentemente confluyentes pero claramente asimétricos: los del profesional —pretendidamente “aprofesional”, en este caso— y los de quienes representan el engranaje productivo dominante.
Porque está claro, por ejemplo, que ante esta dedicación atemporal y mística no existen horarios ni instancias que puedan distraer de la misión sagrada: habrá que trabajar por la noche y en los fines de semana si la misión lo requiere: la bohemia como premio. Lo cual no deja de ser ciertamente poco “profesional”, pero, en contrapartida, embriaga con el halo de lo extraño, de lo marginal, de lo contracorriente, de ese malditismo típico de lo genial y de lo fuera de la norma… que tanto puede atraer al primerizo, blanco preferido de esta mixtificación explotadora.
No hace falta recurrir a la teoría de la conspiración para suponer que ciertas instancias saben muy bien cómo se puede chantajear y liquidar toda deuda social con un poco de atribución de supuesto sacerdocio, de genialidad y de aura, dádivas que las mismas instancias, en un ejercicio de distribución social del trabajo, reparten. Con un poco de prestigio (status, remitiendo de nuevo a Weber) se puede pasar por alto la clase —económica— y sobre todo olvidarse del poder. La reivindicación por parte del diseñador de una aparente hierocracia puede no ser sino una conformidad con esa sublimación reactiva frente a la poca consideración y efectividad social de sus oficios. Puede tratarse de una gozosa y alienada servidumbre, de algo intangible y light que, sin embargo, hace caja.
1. Al igual que ocurre con las PyMEs en el resto de la economía española. Se puede ver al respecto "El Diseño en España. Estudio estratégico", Federación Española de Entidades de Promoción del Diseño (2001). Aún en su unidireccionalidad y carencias, constituye uno de los pocos intentos de sistematizar la información.
2. Conviene advertir que se trata de hipótesis basadas en algunas constataciones y de ningún modo de aserciones o adhesiones sumisas al curso de los hechos.
3. Kant, a pesar de su racionalismo, dejó lamentablemente abierta esta puerta.
Publicación Original: Foroalfa. http://www.foroalfa.com/A.php/El_diseno_como_forma_de_vida/42
Autor: Javier Gonzáles Solas
Termina la Feria de Diseño de Bogotá

Feria Internacional del Diseño Bogotá 2006.
Del 13 al 21 de Mayo, Bogotá se mira hacia el Diseño. La feria internacional del Diseño muestra las principales novedades del año. “Solo lo nuevo, Solo Diseño” el slogan de la feria lo dice todo.
Además habrá eventos paralelos, como:
Identidades Latinas (Del 14 al 19 de mayo):
En palabras de Jorge Montaña: “este es la primera y tal vez único esfuerzo sistemático para mostrar con ejemplos exitosos de empresas y profesionales como la identidad y los factores locales son el camino para lograr un diseño propio y con carácter con el cual podremos lograr competitividad a nivel global.”
Un esfuerzo de 5 países, en donde intervendrán diseñadores, empresarios, cuyo principal objetivo es hablar sobre identidad como factor para la competitividad.
Incluye un taller en donde se desarrollará una metodología que pretende liberar al diseño hacia la innovación y su correcta aplicación en proyectos de pequeña empresa.
“Los métodos que estamos utilizando básicamente nos obligan a observar las cosas, que por tenerlas al frente de la nariz nos eran invisibles, y reinterpretarlas de tal modo que para los mercados internacionales son altamente novedosas y para nosotros fácilmente asimilables por provenir de lo nuestro” dice Montaña.
Para más información, se puede consultar la página de la Red Latinoamericana de Diseño.
Entrega del Lápiz de Acero:
El ya tradicional premio al Diseño Colombiano, se entrega el x de Mayo. En un próximo artículo hablaremos sobre los nominados a este importante premio.
Más información disponible la página de Proyecto Diseño.
Los editores de Prototipo tuvieron la oportunidad de asistir a la feria 2004. Un gran evento 100% diseño, recomendado para los que pensamos que el Diseño es Pasión.
Escrito por:
Freddy Alvear
freddydab@gmail.com
Links de Referencia:
Feria de Diseño Bogotá 2006
Evento Identidades Latinas.
La página del Lápiz de Acero 2006
Las imágenes son tomadas es las páginas antes mencionadas.
Diez Claves del Diseñador Competitivo

Desde la Revista Acto Quinto, diez claves de un diseñador competitivo, con algunos concejos para estar a la par con el cambiante mundo del diseño.
“1.Visitar ferias nacionales e internacionales. Allí, en medio del encuentro entre la oferta y la demanda locales y mundiales, está toda la información sobre tendencias, precios, competidores de los diferentes mercados, etc.
2. Navegar cotidianamente por internet. La red es mucho más que el e-mail y las páginas de los medios de comunicación. Un diseñador que domina internet puede encontrar allí, casi ene tiempo real, las últimas novedades, las evoluciones, los éxitos, los casos fallidos y todo lo que está pasando en el comercio en general y en el diseño en particular.
3. Vivir bien informado. Un diseñador no sólo debe saber de diseño. O mejor, saber de diseño solo es posible si quien se dedica a él se mantiene informado en todos los campos: la política, la economía, la vida cotidiana, los deportes, el entretenimiento, las artes y la cultura.
4. Acercarse a las cámaras de comercio. Tanto a las nacionales que permiten aproximarse a las empresas locales, como a las internacionales que concentran toda la información sobre eventos y ofrecen en ocasiones apoyo para asistir a ellos. Son entidades de contacto e información.
5. Mantener activa la sensibilidad artística. A pesar de que el mundo de hoy deja poco tiempo para ello, el diseñador debe saber que el tiempo que dedica a visitar exposiciones de artes plásticas, leer ensayos y obras literarias o escuchar música es fundamental para alimentar su creatividad.
6. Acercarse a las entidades gubernamentales. Por muchas limitaciones que los entes estatales tengan, es allí donde se encuentra la información sobre logística, aranceles, tratados, regímenes tributarios y aduaneros, trámites, patentes, certificaciones de calidad y regulación ambientales.
7. Construir un portafolio para ofrecer a las empresas. Quien se aproxima a una empresa a vender sus servicios como diseñador debe saber que no puede hacerlo desde un plano teórico y que la mejor manera de convencer es presentar su experiencia y su trabajo de manera organizada.
8. Diseño, comunicación y marketing son tres palabras que un diseñador debe manejar de modo integrado. Ninguna puede ser entendida en todo su significado sin las otras dos.
9. Ser empresario. Un diseñador no puede limitar su horizonte a ser un funcionario que sólo recibe instrucciones y comandas. En su mira debe estar siempre la idea de crear empresa.
10. Soñar. Un diseñador sin imaginación ni sueños está condenado al fracaso.“
Tomado de:
Diseño para Competir, artículo de Ana María Lleras, revista Quinto Acto, Escuela de Diseño Industrial, Facultad de Artes, Universidad Nacional de Colombia.
Imagen:
Tomada de Design Addict
'Pastilli' or 'Gyro' Chair
Diseño de Aarnio Eero
Expoartesanías
“En el Ecuador, el sector artesanal constituye una de las actividades económicas y de desarrollo más importantes, puesto que genera plazas de trabajo para más de 880 mil personas” según el Gobierno Nacional.
Aún siendo considerado de esta manera, es una actividad mal pagada y en parte
caduca. Para el desarrollo económico de este sector se requiere de gran asesoría y consenso entre gobierno, artesanos, mercadólogos y diseñadores nombrando a los principales; que tengan como fin la renovación de los productos artesanales y brindar a los artesanos las herramientas para poder desenvolverse solos frente a un mercado cambiante.
Así los tejedores, toquilleros, los ceramistas y más artesanos podrán vender más que las típicas muñecas de paja o caballitos de totora que vienen realizando por décadas. Y podrán m
ejorar sus productos, su técnica, y su comercialización. Gracias a la intervención de programas de mejora.
Existen varios proyectos destinados a este fin, financiados por
El respeto y una buena interpretación de la cultura, producción y estilo de vida de cada comunidad artesanal es la delicada misión de los diseñadores.
Como ejemplo de lo que está pasando en países vecinos, se presenta ExpoArtesanías 2006 de COLOMBIA 
Como la principal feria de artesanías de América latina, tiene como fin potenciar el diseño, la comercialización y promoción de productos artesanales.
La nueva visión de la artesanía es crear un vínculo entre los compradores y los artesanos para convertir su oficio en una actividad económicamente rentable. Sin dejar de lado el rescate de tradiciones y la muestra de identidad.
Basando su trabajo en las exigencias de un mercado.
En sociedad, CORFERIAS y Artesanías de Colombia buscan mostrar la riqueza formal de la expresión tradicional afro americana, indígena y contemporánea; plasmada en objetos realizados en materia prima natural como: madera, textiles, plata, oro, piedra, cerámica, entre varias más.
Durante 14 días CORFERIAS mostró el trabajo de artesanos rurales y urban
os de Colombia e incluso del exterior.
En cuanto a mercado como a diseño las exigencias de la feria se fundan en la renovación contínua, es así que en esta última exposición se mostraron más de 3000 productos nuevos.
Además la feria exige a los participantes que aspiren ser expositores nuevos:
- La muestra de máximo 5 muestras físicas de los productos a exhibir (bocetos o fotografías).
- Catálogo impreso de los productos que se desea comercializar
- Imagen corporativa: empaque, logotipo, etiqueta, advertencias o mantenimiento.
- Propuesta de Stand de exhibición: dibujos, bocetos y planos con distribución espacial, iluminación, colores, etc.
La biodiversidad ecuatoriana por otra parte, planteada como la mayor riqueza ecuatoriana, debe potenciarse como tal, manifiesta de tantas maneras: materiales, técnicas de trabajo, entorno, gente, costumbres, clima. Llena de una identidad, tan poco aceptada pero latente; que debe mostrarse para existir.
Notas:
- La muestra de lo que está pasando en el ámbito artesanal ecuatoriano se publicará en el próximo post, está en proceso de investigación).
- Por el momento hay que conformarse con lo que están haciendo nuestros vecinos colombianos.
por: Gabriela Cordovez
gabriela.cordovez@gmail.com
Imagenes: Expoartesanías 2006
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